La mayorÃa de los gitanos rumanos vive en alquerÃas abandonadas entre Castellón y el Grao. Castellón es la provincia de la Comunitat Valenciana con menos presencia de gitanos rumanos, un colectivo que se encuentra estos dÃas en el punto de mira tras la decisión del Gobierno francés de expulsar del paÃs a decenas de ciudadanos.
Y es precisamente la presencia en la provincia de casi 53.000 rumanos lo que pone freno a la llegada de conciudadanos. “Los gitanos rumanos tienen una situación tan complicada en RumanÃa, donde se sienten tan rechazados, que tradicionalmente han rehusado asentarse en zonas españolas con una presencia masiva de ciudadanos del Esteâ€, cuenta Paco Escudero, coordinador en Castellón de la Fundación Secretariado Gitano, entidad que ha realizado el único estudio que analiza cómo son y cómo viven los gitanos rumanos asentados en la provincia.
Aunque no existen datos oficiales, todos los colectivos consultados estiman que en Castellón viven a dÃa de hoy entre 200 y 300 gitanos procedentes de los paÃses del este, mientras que la cifra alcanzarÃa los 3.000 en toda la Comunitat Valenciana. “En lÃneas generales se trata de una población joven, con edades comprendidas entre los 16 y 44 años, para los progenitores, y con edades entre 0 y 15 años para los hijos, sin apenas estudios y en muchÃsimos casos analfabetos y sin conocer la cultura de acogida y con recursos económicos escasosâ€, describe el exhaustivo informe realizado por esta entidad y entre cuyos objetivos está favorecer la inclusión social de un colectivo nómada y que suele moverse frecuentemente de una provincia a otra.
¿DE QUÉ VIVEN? // Para realizar el estudio, los técnicos del Secretariado Gitano de Castellón hicieron un seguimiento de cómo vivÃan y dónde lo hacÃan un total de 28 gitanos rumanos asentados en Castellón. “Muchos subsistÃan gracias a la mendicidad. Otros vendÃan La Farola y alguno se dedicaba a limpiar los cristales de los coches en semáforosâ€, explica Escudero. También hay familias que se dedican a recoger chatarra u otros objetos para revenderla.
Si a casi todos les une la misma actividad económica, la mayorÃa elige también el mismo lugar donde vivir. “Suelen dormir y comer en alquerÃas medio abandonadas de Castellón, el Grao o Benicà ssimâ€, describen en la Fundación. Burriana es, junto a la Vall o Vinaròs, otro de los municipios donde se contabiliza una mayor presencia de este colectivo.
El desconocimiento total de la lengua es un handicap para los gitanos del Este, como también lo es la falta de documentación. “Carecen de papeles y, por lo tanto, no tienen acceso a nada: ni a los recursos educativos, ni a los sanitarios ni a los socialesâ€, argumenta el máximo responsable del Secretariado. Y, como no tienen papeles, resultan imposibles de cuantificar. “Oficialmente nadie sabe cuántos hay, ni cómo viven, pero lo que sà se ha apreciado es que los hay que se trasladan continuamente entre distintas ciudades y que viven en furgonetas, chabolas ocasionales. Otros alquilan pisos, en los que se da un alto hacinamiento y, hay otros vinculados a redes de delincuenciaâ€, concluye el informe.
La Fundación, además de analizar cómo es este colectivo, alerta también que en las próximas semanas decenas de rumanos gitanos, expulsados de Francia, puedan llegar a la Comunitat. “Este colectivo no tienen garantizados sus derechos básicos en su paÃs de origen y no quieren regresar a su patria natal y, además la Comunitat y Cataluña son zonas próximas a su lugar de deportaciónâ€, asegura Helena Ferrando, coordinadora en Valencia. |