El avión chárter de Eurokoha, una empresa de Fráncfort especializada en viajes a Kosovo, salió de Stuttgart por la noche del miércoles y aterrizó horas después en Pristina. La discreción parecÃa ser la premisa en torno a los gitanos kosovares expulsados del paÃs. Algunos fueron recibidos por familiares y emprendieron el viaje a alguna provincia sin decir palabra.
Cuatro romanÃes sin parientes en el aeropuerto fueron trasladados en un vehÃculo oficial a un hotel cercano, el «Aviano». Hoy mismo, Nexhmedin Arbeni, el propietario, dijo a la agencia DPA que los repatriados ya se habÃan marchado. Una pareja que no quiso dar nombres esperaba el miércoles a su hijo. «Han expulsado al único que alimentaba a los 20 miembros de mi familia», se quejaba el padre. Nueve hijos viven todavÃa en casa y el emigrado enviaba regularmente dinero desde Alemania.
Halim Balaj, de 50 años y natural de la ciudad de Urosevac, esperaba con Dorina, de 14, a Durim, su otro hijo. «Me detuvieron y me repatriaron», contó el propio Durim en un albanés hablado con dificultad. «Pero los alemanes me trataron bien», agregó.
Bashkim Zeka, natural de Raushiq, un pueblo cercano a la ciudad de Pec, estaba en cambio furibundo. «No tenÃa permiso de residencia, pero nadie me dijo que serÃa expulsado a Kosovo», dijo. «La policÃa tocó la puerta de mi casa a las tres de la mañana. Me dieron dos horas para hacer mis maletas y me llevaron al aeropuerto de Stuttgart. ¡Para mà es simplemente un horror!», agregó. Otro gitano, de unos 40 años, respondió con sorna cuando le preguntaron de dónde venÃa: «¡Del maldito infierno!».
En Fráncfort, Eurokoha no quiso responder a consultas. La empresa no dio detalles de cuántos romanÃes viajaban en el avión ni sobre los vuelos llevados a cabo en los últimos tiempos.
En Pristina, por otro lado, un grupo de gitanos intentaba hoy conseguir los documentos necesarios para viajar a Europa occidental.
La policÃa detuvo a tres romanÃes delante de la embajada de Croacia con documentos falsificados, destinados a facilitar la tramitación de una visa. Por los papeles habÃan pagado cada uno 1.000 euros (1.300 dólares) a un albano. |